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Carta al director del comunicador Jesús Olmo

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Digital Vallès vol fer públic un cas personal d'un veí de Parets del Vallès que ens ha adreçat una carta al director on exposa la situació que viu després d'una resolució del Jutjat de Mollet del Vallès que considera del tot injusta. El fons és la custòdia de la seva filla i el fet que després d'una separació pot haver de deixar de viure al seu pis de propietat. "El motivo de la presente es difundir, dar a conocer y solicitar auxilio ante la “INJUSTA” situación en la que me encuentro. Remarco el adjetivo INJUSTA, porque  proviene de una resolución de un Juzgado, que debería velar no solo por el cumplimiento estricto de la Ley, sino porque este mundo fuera un poco mejor, promoviendo y facilitando que los padres pudiéramos compartir más tiempo con nuestros hijos.

Mantuve una relación sentimental durante aproximadamente siete años, durante los cuales tanto mi hoy ex pareja como su hijo (que tenía de una anterior relación) convivieron en mi domicilio, ya que siempre he entendido que en una relación debe imperar el amor antes que cualquier componente económico. Compré mi piso antes de conocerle a ella, lo amueblé con cariño, me hipotequé como casi todo el mundo y fui el único que pagaba todos los gastos.

Tuve que compaginar hasta dos trabajos para poder tirar hacia delante la familia, dado que mi ex pareja apenas trabajó. Tenía turnos de día y de noche, y prácticamente gasté la indemnización que obtuve por mi despido en mantener a la familia, que eran los únicos ahorros de mi vida. Me hice cargo de su hijo como si fuera el mío propio, hasta el punto que me llamaba papá.

Finalmente, llenos de ilusión fuimos padres de Alexandra. Mi hija, mi luz y mi esperanza de vivir. Me encargué, como el padre implicado que soy, en proferirle todos los  cuidados que estaban en mi mano, le di  biberones, le bañaba por las noches, le acunaba en mi regazo….

Hasta que un día, cuando Alexandra contaba con apenas dos años, la relación sentimental se rompió y mi ex pareja se fue de casa llevándose consigo a su hijo y a nuestra hija común. Al principio pude estar con mi hija algún fin de semana  y alguna tarde, de forma discontinua e irregular.

Pero después la madre impidió de forma taxativa que pudiera estar con mi hija. Pasaron largos meses de desasosiego, SIETE MESES SIN PODER VER NI ESTAR CON MI HIJA. La madre no atendía mis llamadas, me bloqueó del teléfono móvil, e impidió de forma taxativa que pudiera estar ni un minuto con mi hija. Siete meses es muchísimo tiempo….y para mi uno de los peores momentos de mi vida.

Por ese motivo me vi obligado a acudir a los Tribunales, solicitando poder estar y permanecer con mi hija en igualdad de condiciones que su madre. Insté un procedimiento judicial en el que pedía la guarda conjunta. Tuvimos un primer juicio en el que se reguló “de forma provisional” las medidas que afectan a la guarda de mi hija, que adjunto como documento número uno.

Recibí con gran alegría poder volver a estar con Alexandra, a quien tanto había anhelado. No solo eso, sino que se me concedió la posibilidad de estar con mi hija la mitad de las semanas.

Desde el mes de octubre estoy siempre con Alexandra desde el martes por la mañana hasta el jueves por la mañana, además de los fines de semana alternos, desde los viernes a la tarde hasta los lunes a la mañana, y la mitad de las vacaciones. Me hago cargo de mi hija en mi casa, que es el hogar que siempre ha conocido y el único sitio en el que puedo vivir y cuidar de ella.

En cambio, y de ahí lo INJUSTO de la situación, el Juzgado ha decidido que debo marcharme de mi casa propia casa, y que debe pasar a vivir en ella mi ex pareja. He interpuesto todos los recursos que están en mi mano, con el consecuente coste económico, me he quedado literalmente sin ahorros, y si nada lo remedia el próximo día 30 de abril, es decir, de aquí a quince días tengo que abandonar mi casa.

Esta situación es la que necesito denunciar. Si me quitan mi casa, me quitan la posibilidad de poder estar y cuidar de mi hija, no tengo familia que me pueda ayudar, no tengo padres que ya fallecieron, y en casa de mi hermana viven 5 adultos y solo entran dos sueldos. No hay sitio para mi, ni para mi hija.

¿Dónde voy a poder cuidar de Alexandra?. ¿De qué me sirve luchar hasta conseguir estar con mi hija, si me quitan el lugar en el que puedo cuidar de ella?.

Esa decisión incongruente del Juzgado supone que por un lado pueda hacerme cargo de mi hija la mitad del tiempo, pero por otro, me quita el único cobijo que le puedo ofrecer, y el único sitio en el que puedo vivir.

Afortunadamente trabajo, pero con mi salario tengo que continuar pagando la hipoteca a pesar de no vivir allí, la pensión de alimentos y el resto de gastos a los que debo hacer frente, de forma que no me queda ninguna cantidad de dinero, ni siquiera para pagarme una habitación.

Esa es la kafkiana situación en la que me encuentro, con una hija a quién quiero y deseo cuidar, un trabajo, un piso de mi propiedad que he pagado en exclusiva desde que lo compre, y literalmente en la calle.

Por el otro lado, mi ex pareja, quién impidió que pudiera estar con mi hija durante 7 meses, tiene una familia que le puede dar cobijo, ya que ha estado desde que  nos separamos viviendo en casa de sus padres. Tiene patrimonio propio, la mitad de un piso en propiedad y la mitad de una plaza de aparcamiento, que precisamente comparte con el padre de su otro hijo.

Y en lugar de hacer uso de sus propiedades, la justicia ha decidido que tengo que irme de mi casa, que es lo único que tengo. Ante esta situación, me veo en la calle, con mi hija, mientras que su madre va a estar disfrutando de mi vivienda, teniendo patrimonio privativo en el que podría vivir.

Por todo ello, es de mi interés poner esta situación en conocimiento de su medio, dado que entiendo que es una noticia de interés general. Para que los Jueces en este país sean conscientes de la trascendencia de sus decisiones, y sobre todo, para que nunca más suceda. Yo por mi parte seguiré luchando por mi hija.

En Barcelona, a 17 de abril del 2015 

Jesús Olmo Gris